Viejujo estupefacto
Publicado por kallejero en 2 Abril 2009

Si ya es difícil entender cómo hablan y escriben ciertos jóvenes chilenos, resultó aún más complejo intentar descifrar lo que ciertos poetas, críticos y escritoras, dicen sobre estos chicos. Así al menos lo comprobé el 20 de marzo pasado en el lanzamiento del libro “Ciertos ruidos: Nuevas tribus urbanas chilenas”, de la narradora Andrea Ocampo, editora de la revista electrónica indie.cl.
Literalmente “no caché una”. Los comentaristas del libro leyeron abultados discursos elaborados en una jerga estilo Nelly Richard y cuando finalmente le tocó el turno a la autora, esta limitó a leer la última página de su libro repleta de agradecimientos a fulano, zutano y perengano. Fue la única intervención que entendí claramente.
El libro de Andrea Ocampo versa sobre unas tribus urbanas compuestas por niños y adolescentes extravagantes, dotados de unos discursos bastante simples según mi criterio. Pero si la autora escribió sobre ellos en un estilo parecido a los comentarios leídos por sus amigos, descubriremos que intentar saber sobre esas tribus resulta algo tan complicado que mejor ir y preguntarle directamente a uno de esos chicos que nos pretende decir o provocar vistiéndose como personaje de anime japonés, o usando unas camisetas 4 tallas mas grandes y pantalones bolsudos.

Tribalistas urbanos en pleno acicale en el Paseo Ahumada.
Todo lo anterior es prejuicio porque no he leído el libro. Pero los discursos de estos comentaristas me dejaron “marcando ocupado” (estupefacto).
De todas maneras el lanzamiento de “Ciertos ruidos… ” tuvo su encanto. No estuvo mal incursionar en un ambiente desconocido y disfrutar de un baile de poses y movimientos de brazos llamado “para-para”, interpretado por una unas niñas encantadoras (y un flacucho no tanto). También resultó divertido escuchar a un dúo de chilenos que cantó una balada “j-pop”, una suerte de bolero en japonés coreada con gran entusiasmo por los amigos de la pareja.
Finalizado el asunto decidí retirarme con cierta prisa ya que unos gays comenzaron a corear “ponceo-ponceo”, lo cual provocó mi alarma. Así que antes que me “poncearan” u “sobajearan” puse pies en polvorosa, recorriendo a pie cuadras de…(en estilo seguidor de la terrible Nelly) “paisajes astillados y fluyentes, corpóreos e incorporóeos, disyuntivos, espitemológicos, disque cartesianos a veces y a veces no … para terminar elevando mi densa corporalidad, museologizada y recurrente, a un instrumento de devenires, flujos y reflujos llamado Bus transantiagico, el cual me navegó por arterias inconmensurables rumbo al colchón donde terminé yacido en un sueño sonoro y disruptivo”
Hirohito Kallejero
Bailarín pata-pata de la tercera edad
Miembro de la tribu urbana de los Escepticons

Panel de presentadores del libro. Al centro y de verde, la autora. Nótese el niño durmiendo tras el comentarista con micrófono.

Baile japonés denominado “Para-para”

Duo de cantantes made in Chile, pero de baladas y boleros en japonés en un estilo denominado “j-pop”
KALLEJERO – Casa matriz de kallejeos
AO escribió
Hola! soy la autora del libro. Googleando -tarán- encontré tu blog. Te agradesco las palabras, para bien y para mal del espectaculo.. por haber asistido, claro que si!. Me podrías mandar las fotos que tomaste? Quiero hacer un archivo… si puedes, sin el link a tu blog, para que cuando salgan impresas, estén limpias, pero bajo tu autoría. Te lo agradesco de antemano,
AO.
Rosita escribió
Te felicito por tu artículo aunque no hayas leído el libro y yo tampoco, especialmente por el estilo richardiano del viaje en transantiago
Adriana Goñi escribió
Agradecida.
Quizas si leo el libro podré entender mejor tanto a mis nietos pre y adolescentes y a los Hijos tanto en el territorio como en las comunidades diaspóricas.
Salta pal coté, comodicen en Suiza!